17 agosto 2008

MIG-in-the-middle


Un ataque man-in-the-middle se produce cuando un tercero se sitúa entre dos principales, ya sean personas o algún tipo de equipo, y les engaña haciéndoles creer a cada de ellos que él es el otro principal. Para ello actúa de intermediario modificando el flujo de información intercambiado por los principales según sus intereses. La única solución a este tipo de ataques es el cifrado de la comunicaciones mediante un protocolo que implique un intercambio de claves a través de un canal seguro, de manera que aunque un atacante pudiese intervenir la comunicación sería incapaz de entenderla o de modificarla sin ser detectado por los controles de integridad.

Hasta ahí la teoría. La práctica admite multitud de variantes, que de hecho se han dado a lo largo de la historia. Uno de los ejemplos más espectaculares me lo he encontrado durante la lectura de Security Engineering, de Ross Anderson. Para ilustrar la disertación sobre los ataques man-in-the-middle, el autor cuenta el desastre sufrido por las tropas sudafricanas a raíz de una variante del ataque que el tiempo ha acabado llamando MIG-in-the-middle.

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Nota del autor: Como Zooko comentó en la versión inglesa de este artículo, Ross Anderson admitió en la segunda edición de su libro que recientemente había descubierto que esta historia no era cierta. Sin embargo, podría haber pasado (cambiando los actores) en cualquier otra guerra en cualquier otro sitio, por eso pienso que sigue siendo interesante.
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A finales de los 80, Sudáfrica estaba implicaba en una guerra en el norte de Namibia y en el sur de Angola. Su objetivo era mantener al gobierno blanco de Namibia y poner al gobierno títere de la UNITA en Angola. Como el ejército sudafricano estaba formado exclusivamente por reclutas blancos y estos no representaban precisamente un segmento de población numerosa era esencial mantener una tasa de bajas lo más reducida posible. Por eso el ejército sudafricano prefería concentrarse en mantener el orden en Namibia y apoyar con sus fuerzas aéreas a las tropas de la UNITA en Angola. Para evitar que las tropas rebeldes angoleñas y sus aliados cubanos no realizasen contraataques aéreos contra Namibia, Sudáfrica desplegó una poderosa barrera de baterías antiaéreas. Para que no se diese el llamado "fuego amigo", los aviones sudafricanos iban equipados con dispositivos IFF (identify-friend-or-foe), comunes hoy día, los cuales respondían según un algoritmo preestablecido a las señales enviadas por las baterías antiaéreas de manera que estas identificasen como amigos a los aviones sudafricanos. En realidad no era sino la versión tecnológica del clásico sistema de "santo-y-seña".

El sistema defensivo parecía imbatible y, sin embargo, un buen día un escuadrón de MIGs cubanos atravesó la línea de defensa y bombardeó uno de los principales campamentos sudafricanos de Namibia sin que las baterías antiaéreas de la frontera disparasen un sólo tiro. Las bajas fueron terribles y motivaron que el gobierno sudafricano decidiese retirar las tropas de Namibia, lo que con el tiempo llevó a que cayese el gobierno blanco de aquel país.

Pasó un tiempo hasta que se descubrieron (y se confesaron) las causas de aquel fallo garrafal en la defensa sudafricana. Parece ser que la inteligencia angoleña averiguó que los sudafricanos, quizás por un exceso de confianza, dejaban encendidos sus dispositivos IFF cuando realizaban misiones sobre territorio angoleño por lo que hicieron que una escuadrilla de MIGs esperase cerca de la frontera de Namibia a que otra escuadrilla, esta vez sudafricana (SAAF en la figura), sobrevolase Angola para realizar un bombardeo. Cuando los sudafricanos hicieron acto de presencia sobre Angola para llevar a cabo sus respectivas misiones, los MIGs penetraron en territorio de Namibia. Por supuesto, las baterías antiaéreas sudafricanas detectaron a los MIGs y lanzaron las señales IFF para averiguar si se trataba de aviones amigos o enemigos. Los MIGs carecían de las claves necesarias para responder correctamente a las señales IFF, por eso su plan era reenviar las señales a sus estaciones de radio en Angola y que estas se las sirviesen a la escuadrilla sudafricana que estaba sobrevolando aquel país en ese momento. El plan funcionó porque los aviones sudafricanos tenían encendidos sus IFF y, cuando las estaciones de radio angoleñas emitieron las señales remitidas por los MIGs, los sudafricanos comenzaron a emitir sin saberlo las señales de respuesta correctas que por supuesto los angoleños se ocuparon de captar y de reenviarselas a sus MIGs para que estos se las sirviesen en bandeja a las baterías de Namibia. Así, las defensas aéreas sudafricanas en Namibia se tragaron que aquella escuadrilla de MIGs eran aviones amigos, dándole vía libre.

Aquel ataque obligó a replantearse profundamente la tecnología, los protocolos y los procedimientos operativos utilizados para el IFF. Para empezar, a nivel operativo se prohibió a los pilotos que tuviesen sus IFFs encendidos cuando volasen sobre territorio enemigo. A nivel de protocolo la solución fue mucho más difícil de encontrar y desde luego no fue definitiva, ya que lo que se empezó a hacer fue incluir la identificación del avión en la respuesta devuelta por el IFF de manera que se pudiesen cruzar los datos de las torres de control con los de las baterías para obtener divergencias. Otro método que se intentó fue medir los retardos de las respuestas de manera que si alguna llegaba "mas tarde" de lo normal se podía sospechar que el IFF que la había generado estaba más lejos que el avión detectado. Hay que tener en cuenta que ante este ataque concreto el cifrado de las comunicaciones no supone defensa alguna ya que los MIGs no necesitaban romper ni la confidencilidad ni la integridad de las señales IFF, ya que les bastaba con "reflejarlas" hacia sus estaciones de radio. Todas estas respuestas distan mucho de ser perfectas y mucho menos viables en áreas de batalla atestadas de tráfico aéreo de los dos bandos, es por ello que las técnicas de IFF suponen un campo en constante desarrollo para evitar desastres como el provocado por el ataque MIG-in-the-middle.

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